Nueva versión del cuento clásico de la bella durmiente, falta el final para que cada uno pueda crear el suyo…más abajo está la versión del autor…

La bella durmiente
En medio de un claro, el caballero ve el cuerpo de la muchacha, que duerme sobre una litera hecha con ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores. Desmonta rapidamente y se arrodilla a su lado. Le coge una mano. Está fría. Tiene el rostro blanco como el de una muerta. Y los labios finos y amoratados. Consciente de su papel en la historia, el caballero la besa con dulzura. De inmediato la muchacha abre los ojos, unos ojos grandes, almendrados y oscuros, y lo mira: con una mirada de sorpresa que enseguida -una vez ha meditado quién es, y dónde está, y por qué está allí, y quién será ese hombre que tiene al lado y que, supone, acaba de besarla- se tiñe de ternura Los labios van perdiendo el tono morado y, una vez recobrado el rojo de la vida, se abren en una sonrisa. Tiene unos dientes bellísimos. El caballero no lamenta nada tener que casarse con ella, como dicta la tradición. Es más: ya se ve casado, siempre junto a ella, compartiendolo todo, teniendo un primer hijo, luego, una niña, y por fin otro niño. Vivirán una vida feliz y envejecerán juntos. Las mejillas de la muchacha han perdido la blancura de la muerte y ya son rosadas, sensuales, para morderlas. El se incorpora y le alarga las manos, las dos, para que se coja a ellas y pueda levantarse. Y entonces, mientras –sin dejar de mirarlo a los ojos, enamorada- la muchacha –débil por todo el tiempo que ha pasado acostada- se incorpora gracias a los brazos masculinos…
Final del autor
…el caballero se da cuenta de que (unos veinte o treinta metros más allá, antes de que el claro dé paso al bosque) hay otra muchacha dormida, tan bella como la que acaba de despertar, igualmente acostada en una litera de ramas de roble y rodeada de flores y rodeada de todos los colores.